Mostrando las entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas

martes, mayo 15, 2007

Confesiones de un sicario económico estadounidense

La Haine
La Haine, contrainformacion, accion directa y espacios de poder alternativos

Confesiones de un sicario económico estadounidense

By La Haine

Acaba de publicarse en Estados Unidos la autobiografía (2) en la que John Perkins detalla cómo ayudó a Washington a estafar a países pobres prestándoles dinero que no podrían devolver para después apoderarse de sus economías. En una reciente entrevista (3) con Amy Goodman, locutora del programa Democracy Now (La democracia ahora) del National Public Radio en Estados Unidos, Perkins confiesa lo que todos sospechan pero nadie ha querido creer. Lo que sigue fue extractado de esa extensa entrevista.

- Explíquenos qué quiere decir sicario económico.

- Básicamente, lo que nos enseñaron a hacer es reforzar el imperio estadounidense. Crear situaciones donde el máximo número de recursos naturales fluyan a este país, a nuestras corporaciones y nuestro gobierno, y en efecto hemos tenido mucho éxito. Construimos el imperio más grande de la historia. Esto se logró durante los últimos cincuenta años, desde la Segunda Guerra Mundial, con muy poca intervención militar. Es sólo en casos como Irak donde lo militar entra como último recurso. Este imperio, a diferencia de cualquier otro de la historia, fue constituido principalmente a través de la manipulación económica, de la estafa, el fraude, la seducción de la gente por nuestra manera de vivir, y a través de operativos económicos. Estuve muy involucrado en todo eso.

- ¿Cómo llegó a eso? ¿Para quién trabajaba?

- Inicialmente fui reclutado, cuando estudiaba negocios en la universidad en los años sesenta, por la National Security Agency (Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos), la organización nacional de espionaje más grande y menos conocida, pero luego trabajé para corporaciones privadas. El primer verdadero sicario económico en los años cincuenta fue Kermit Roosevelt, nieto de Teddy, quien derrocó al gobierno de Irán, un gobierno elegido democráticamente -el gobierno de Mossadegh-, y quien fuera el "hombre del año" de la revista Time. Y tuvo enorme éxito haciendo eso sin derramar sangre, bueno, hubo algo de sangre pero ninguna intervención militar, sólo gastando millones de dólares y reemplazando a Mossadegh por el sha.

Entonces nos dimos cuenta de que esta idea del sicario económico era muy buena. El problema fue que Kermit Roosevelt era agente de la CIA. Era un empleado del gobierno. Si lo hubiesen atrapado, nos habríamos encontrado en un lío. Habría sido un escándalo. Entonces allí se tomó la decisión de usar organizaciones como la CIA y la NSA para reclutar potenciales sicarios económicos como yo, y después enviarnos a trabajar para empresas privadas, consultorías, de ingeniería, de construcción para que, si nos agarraban, no hubiera conexión con el gobierno.

- Bien, ahora explíquenos el trabajo que hizo.

- La compañía para la cual trabajé se llamaba Charles T Main, de Boston, Massachussets. Éramos alrededor de dos mil empleados y yo era el economista principal. Terminé teniendo cincuenta personas en mi equipo. Pero mi verdadero trabajo fue el de hacer tratos, dar préstamos a otros países, enormes préstamos, mucho mayores de la que ellos podrían devolver. Una de las condiciones de un préstamo, digamos de unos mil millones de dólares, a un país como Indonesia o Ecuador, era que este país tendría que dar 90 por ciento del préstamo a una empresa estadounidense para construir infraestructura, una Halliburton o Bechtel. Eran grandes. Esas empresas entonces entraron y construyeron un sistema de energía eléctrica o puertos o autopistas, y estos proyectos básicamente servían sólo a algunas de las familias más ricas de esos países. La gente pobre de aquellos países quedaba clavada con esta asombrosa deuda que no podrían devolver.

Un país como Ecuador hoy debe destinar más del 50 por ciento de su presupuesto nacional sólo para pagar la deuda. Y no puede hacerlo. Lo tenemos con el agua al cuello. Entonces, cuando queremos más petróleo, vamos a Ecuador y le decimos: "Mire, no puede pagar sus deudas, pues entregue sus bosques amazónicos, que están llenos de petróleo, a nuestras compañías petroleras". Y hoy estamos entrando y destrozando la Amazonia, obligando a Ecuador a entregárnosla porque acumuló tanta deuda. Hacemos un préstamo enorme, la mayor parte del cual vuelve a Estados Unidos, el país queda con la duda más los intereses, y básicamente ellos se convierten en nuestros sirvientes, nuestros esclavos. Es el imperio. No hay que equivocarse. Es un inmenso imperio, y ha sido muy exitoso.

- Usted dice que a causa de sobornos y otras razones no escribió este libro durante mucho tiempo ¿Qué quiere decir? ¿Quién lo sobornó? ¿Qué sobornos aceptó?

- Acepté un soborno de medio millón de dólares en los años noventa para no escribir el libro.

- ¿De?

- De una empresa importante de la construcción.

- ¿Cuál?

- Se llama Stoner Webster. Legalmente, no fue un soborno, fue... me pagaron como consultor. Todo de acuerdo con la ley. Pero esencialmente no hice nada. Estaba entendido, como expliqué en "Confesiones de una sicario económico", que cuando acepté el dinero como consultor no tendría que hacer mucho trabajo, sólo no escribir este libro, que en ese momento se llamaba "La conciencia de un sicario económico".

***

- En su libro usted habla de cómo ayudó a poner en práctica un plan secreto para redirigir miles de millones de petrodólares de Arabia Saudita a la economía de Estados Unidos, y que cimentó la íntima relación entre la familia Saud y sucesivos gobiernos de Estados Unidos. Explíquese.

- Fuimos a Arabia Saudita a principios de los años setenta. Sabíamos que Arabia Saudita era la clave para acabar con nuestra dependencia de la OPEP, o para controlar la situación. Arreglamos un trato a través del cual la familia real Saud aceptó reenviar la mayor parte de sus petrodólares a Estados Unidos e invertirlos en bonos del Tesoro. El Departamento del Tesoro usaría los intereses de esos bonos para pagar a empresas estadounidenses que construirían en Arabia Saudita -ciudades, nueva infraestructura-; cosa que hemos hecho. Y la familia Saud aceptó mantener el precio del petróleo dentro de los límites aceptables para nosotros, lo que hicieron todos estos años, y nosotros prometimos mantener a la familia Saud en el poder mientras respetaran el trato, cosa que también hemos hecho, y es una de las razones por las cuales invadimos Irak.

Allí, intentamos implantar la misma política que tuvo tanto éxito en Arabia Saudita, pero Saddam Hussein no aceptó. Cuando los sicarios económicos fracasamos en este escenario, viene la próxima etapa que es la que llamamos de los chacales. Los chacales son individuos habilitados por la CIA que entran e intentan fomentar un golpe de Estado o una revolución. Si eso no da resultado emplean asesinatos, o lo intentan. En el caso de Irak, no pudieron llegar a Saddam Hussein. Sus guardaespaldas eran demasiado buenos. Él tenía dobles. No pudimos llegar a él. Entonces la tercera etapa, si los sicarios económicos y los chacales fracasan, son nuestros jóvenes, que enviamos para matar y morir. Que es obviamente lo que ha pasado en Irak.

- ¿Puede explicarnos cómo murió Torrijos?

- Omar Torrijos, el presidente de Panamá. Omar Torrijos había firmado el Tratado del Canal con Carter ... y usted sabe que nuestro Congreso lo ratificó por un solo voto, fue un asunto muy contencioso. Torrijos entonces se adelantó a negociar con los japoneses para construir un canal al nivel del mar. Los japoneses querían financiar y construir un canal al nivel del mar en Panamá. Torrijos habló con ellos de este tema, lo que molestó mucho a la empresa Bechtel, cuyo presidente era George Schutz y su consejero mayor Caspar Weinberger.

Cuando echaron a Carter (y ésa es una historia interesante; ver cómo sucedió realmente), cuando perdió las elecciones y entró Reagan con Schultz como secretario de Estado -que venía de Bechtel- y Weinberger -que vino también de Bechtel- como secretario de Defensa, estaban muy enojados con Torrijos. Intentaron convencerlo de renegociar el Tratado del Canal y no hablar con los japoneses. Se negó rotundamente. Era un hombre de principios. Tenía sus problemas, pero era un hombre correcto. Un hombre asombroso, Torrijos. Entonces murió en la caída de un avión en llamas, conectado a una grabadora con explosivos dentro, que ... yo estaba allí, estaba trabajando con él. Sabía que nosotros, los sicarios económicos, habíamos fracasado. Sabía que los chacales se acercaban. Y acto seguido, explotó su avión con una grabadora conteniendo una bomba. No cabe duda de que fue organizado por la CIA y muchos investigadores estadounidenses llegaron a la misma conclusión. Por supuesto, nunca nos enteramos de eso en nuestro país.

***

- ¿Con qué proximidad trabajó usted con el Banco Mundial?

- Muy, muy de cerca. El Banco Mundial proporciona la mayor parte del dinero que financia a los sicarios económicos, él y el FMI. Pero cuando ocurrió el 11 de setiembre, tuve un cambio de sentimientos. Sabía que tenía que contar esta historia porque lo que pasó el 11 de setiembre es el resultado directo de lo que están haciendo los sicarios económicos. Y la única manera en que vamos a estar seguros otra vez en este país, y en que vamos a sentirnos bien de nosotros mismos, es si usamos estos sistemas que creamos para efectuar cambios positivos en el mundo. Creo sinceramente que podemos hacer eso. Creo que el Banco Mundial y otras instituciones pueden ser recreadas para cumplir su misión original, que es la reconstrucción de las partes del mundo devastadas. Ayudar, genuinamente ayudar a los pobres. Cada día mueren 24 mil personas de hambre. Podemos cambiar eso.



* Michael Sondow es periodista y traductor.
Confessions of an Economic Hitman (Confesiones de un sicario económico), San Francisco: Berrett-Koehler, 2004. Todavía no traducido al castellano.
Brecha. Montevideo, 30 de setiembre de 2005



lunes, abril 23, 2007

Fondo Monetario Internacional

FMI: Instrumento de explotacion del Imperialismo
Por: José Sotomayor Pérez
El imperialismo internacional ha hecho del Fondo Monetario Internacional -el tristemente célebre FMI - un instrumento de explotación de los pueblos del denominado «tercer mundo». El saqueo al que nos somete este Fondo de latrocinio, utiliza un mecanismo muy bien ideado y aplicado. Esta es la forma como funciona:
1. El gobierno de un país «tercermundista» toma medidas para liberarse económicamente del gran capital extranjero, emprendiendo una vía de liberación nacional y social. El país da comienzo a su desarrollo libre y soberano. Es el caso del Perú bajo el régimen de Velasco Alvarado.
2. Ante tal rebeldía y atrevimiento, el imperialismo moviliza sus agentes internos en el país insurgente. La burguesía ligada a los intereses monopolistas y parte de la misma burguesía nacional se opone al Gobierno de su país, le retiran su confianza, cesar de invertir y comienza la «fuga de capitales». Caen rápidamente las reservas nacionales y el gobierno se ve obligado a pedir ayuda al FMI.
3. El FMI pone como condición para prestar su «ayuda» la devaluación de la moneda nacional; la disminución de las asignaciones presupuestarias; la reducción al máximo del sector estatal de la economía mediante las privatizaciones, y congelar los salarios.
4. Como consecuencia de la aplicación de las medidas impuestas por recomendación del FMI, el gobierno se ve obligado a suspender las re­formas y cambios de liberación nacional y social, volviendo al redil en que el imperialismo tiene encerrados a los países Tercermundistas» del sur.
5. En tal situación el Gobierno, bajo la presión del FMI aplica las medidas que este organismo le exige, como condición para obtener más créditos, cayendo en una dependencia mayor de la que pretendió salir con sus medidas nacionalistas y democráticas.
6. Ante una crisis que se agudiza por la imposibilidad de pagar una deuda externa cada vez más grande, el gobierno tiene que enfrentar un creciente descontento del pueblo que exige transformaciones que impulsen un desarrollo independiente de su país y superar las apremiantes necesidades populares: El dilema es insoslayable y no hay pacto de gobernabilidad o «concertación» que pueda ignorarlo: desarrollo independiente y defensa firme de la soberanía nacional o sometimiento a los dictados del Fondo Monetario Internacional, instrumento del imperialismo internacional.
Hasta ahora, toda la experiencia histórica ha demostrado que una colaboración idílica, sin contradicciones ni conflictos sociales en una sociedad dividida en clases sociales y en la que existe la explotación del hombre por el hombre, es sencillamente una utopía. La clase obrera jamás renunciará a defender y ampliar sus conquistas económicas, sociales y políticas. Y lo mismo ocurrirá con todo el pueblo peruano.
En conclusión debemos afirmar que el imperialismo utiliza el FMI como instrumento para mantener sojuzgados a los países del «tercer mundo», prohibiéndoles elegir su propia forma de desarrollo.

sábado, marzo 31, 2007

¿PUEDE HABLAR DE DERECHOS HUMANOS UN TORTURADOR?


Por: Marcelo Colussi.
La radicalización de la derecha norteamericana
img523/1338/torturadoruu3.jpg
Por cierto que no. Pero eso es lo que machaconamente pasa haciendo el gobierno de los Estados Unidos. Después de la fotos de las monstruosidades cometidas por los soldados Estadounidenses en territorio Iraquí – lugar al que llegaron, según dijeron, para terminar con una dictadura atroz - la poca credibilidad que podía tener Washington, y en especial la actual administración republicana, queda por los suelos.
img19/3347/definitbg5.jpg
No hay guerra buena ni limpia, es imposible que la haya. Las normas internacionales que regulan el hecho bélico son una pieza digna de admiración.
¿Como pueden pretender normativizar el uso de la fuerza bruta? ¿Podría haber ‘guerra sana’? Hasta ahora la experiencia nos muestra que siempre, sistemáticamente, la legislación sobre la guerra termina siendo violada. Lo cual remite a la pregunta de fondo. ¿quien y de que manera puede controlar civilizadamente un hecho que es la negación misma del hecho civilizatorio como es el conflicto bélico? ¿Es posible hacer menos violenta la violencia? ¿Se puede humanizar la guerra?
img19/233/abusoske5.jpg
Pero fuera de eso, lo que ahora se ratifica una vez más que los poderes imperiales son tales justamente por su eterno recurso a la violencia, por la impunidad con que se mueven. Si no, no serían imperios.
El gobierno de los Estados Unidos, que es ante todo que el gobierno de las grandes empresas multinacionales que fijan el ritmo de la economía mundial, invadió Iraq amparándose en una mentira.
Obligó a todo el mundo a creer la patraña inventada (las famosas armas de destrucción masiva y la defensa de la democracia contra un dictador), y luego ha forzado el involucramiento de otros países en una aventura bélica que le permitiera no quedar solo.
El beneficio de la invasión (el petróleo, el dominio militar regional, el mensaje urbi et orbe del proyecto imperial en juego), demás está decirlo, es solo para Washington; los países acompañantes solo reciben migajas.
En su actual diseño de dominación planetaria, comenzó después de la segunda guerra mundial, y llevado a su punto extremo luego de la desintegración de la Unión Soviética , la guerra sucia es parte de la estrategia militar estadounidense. En ella cobra una importancia vital la tortura.
JPEG - 28.7 KB
Por supuesto que su uso está totalmente prohibido por marcos regulatorios internacionales; por supuesto que constituye un delito de lesa humanidad. Pero más allá de sus declaraciones maratónicas en su contra, con toda la petulancia que le confiere su impunidad por ser el más grande aparato militar de la historia, Estados Unidos pasa por encima de todo eso…..y tortura. Tortura mucho; enseña a hacerlo. Sus tropas son especialistas en la materia.
Jamás un torturador realiza su trabajo sin el aval de su superioridad; jamás puede darse la tortura sin un marco de aceptación por parte de los poderes políticos. La tortura es más que el exceso de un guardia carcelario sádico; hace parte de un proyecto, de una cosmovisión. Nunca es gratuita. Y el gobierno de Estados Unidos tortura.
Lo mínimo que podemos pedir a un gobierno violador de los derechos más elementales del ser humano como es el de Washington, es que jamás, nunca jamás en la historia vuelva a hablar de defensa de la libertad y la democracia.
Un torturador no tiene derecho a hablar de esto.

lunes, marzo 26, 2007

Lo que pasó con el Papa en Nicaragua

Historias de Juan Pablo II
Lo que pasó con el Papa en Nicaragua
por Ernesto Cardenal*
"Bienvenido a la Nicaragua libre gracias a Dios y a la revolución" decía una gran manta en el aeropuerto cuando llegó el Papa. Si Juan Pablo II la leyó, ella le habrá dado más disgusto del que ya llevaba adentro. Lo que más le disgustaba al Papa de la revolución de Nicaragua es que fuera una revolución que no perseguía a la Iglesia. El hubiera querido un régimen como el Polonia, que era anticatólico en un país mayoritariamente católico, y por lo tanto impopular.
"Bienvenido a la Nicaragua libre gracias a Dios y a la revolución" decía una gran manta en el aeropuerto cuando llegó el Papa. Si Juan Pablo II la leyó, ella le habrá dado más disgusto del que ya llevaba adentro.
Analistas religiosos en España observaron que estuvo muy efusivo y cariñoso en toda su gira por Centroamérica, acarició a los niños, saludó a un jovencito o alguna jovencita y algún lisiado, pero no estuvo así en Nicaragua, sino que allí se mantuvo muy serio y muy rígido, sin ninguna espontaneidad afectiva, ningún gesto que no fuera controlado. Y eso que fue antes del bochorno que iba a acontecer durante la misa campal en la plaza.
De las primeras cosas del Papa cuando pisó suelo nicaragüense fue la humillación pública que me hizo en el aeropuerto enfrente de todas las cámaras de televisión. Aunque no me cogió de sorpresa porque estaba preparado para ello.
El Nuncio ya me había advertido que eso podía pasar. El Papa no quería que ninguno de los sacerdotes en el gobierno estuviera recibiéndolo en el aeropuerto. Pero solo a mí se aplicaba eso. El padre Escoto, que era canciller, tenía que estar en una reunión de cancilleres en Nueva Delhi.
Fernando, mi hermano, que después fue Ministro de Educación, no lo era entonces, sino que era un dirigente de la Juventud Sandinista. El padre Parrales, otro de los del Gobierno, tenía un cargo diplomático en Washington. Sólo yo, como miembro del gabinete, debía estar presente en el recibimiento. Les dije a los de la Dirección Nacional que no tenía ningún interés de estar allí, y que mejor me negociaran por cualquier otra cosa. Porque para la venida del Papa todo era negociación.
Quién subiría a la escalerilla del avión para bajar con su Santidad. Si se quitaba el mural de los fundadores del Frente Sandinista que iba a quedar por encima de la cabeza del Papa (no se quitó). Hasta lo más nimio se discutía. Porque parece que cuando viaja un pontífice nada es nimio. Y en cuanto a mí, la Dirección Nacional no cedió. Dijeron que debía estar allí, porque además de ser miembro del gabinete era una gloria nacional.
Se amenazó con que en ese caso el Papa no vendría a Nicaragua. Pero hacía poco el presidente Reagan había visitado todos los países de Centroamérica salteándose Nicaragua, y para el Papa era muy feo repetir lo mismo. Al final el gobierno propuso una solución: el Papa pasaría saludando de lejos a los ministros, y así no tendría que encontrarse conmigo.
El cardenal Silvestrini, que era el segundo de la Secretaria de Estado, en la que el cardenal Casaroli era el Secretario, vino una semana antes para afinar los últimos detalles, y dijo que esa era una solución genial, y que así se haría. Pero el Papa lo dispuso de otro modo.
Después de todos los saludos de protocolo, incluyendo los de guardia de honor y la bandera, el Papa le preguntó a Daniel que lo llevaba del brazo si podía saludar también a los ministros, y naturalmente le dijo que sí; y se dirigió a nosotros. Flanqueado por Daniel y el cardenal Casaroli fue dando la mano a los ministros, y cuando se acercó a donde mí hice lo que en ese caso había previsto hacer, alertado ya por el Nuncio: y fue quitarme reverentemente la boina, y doblar la rodilla para besarle el anillo.
No permitió él que se lo besara, y blandiendo el dedo como si fuera un bastón me dijo en tono de reproche: “Usted debe regularizar su situación”. Como no contesté nada, volvió a repetir la brusca admonición. Mientras enfocaban todas las cámaras del mundo.
Un periodista del Atlantic Monthly escribió que yo le conté que mi mamá, dolida por el incidente, me había dicho: “Yo creía que te trataría como un padre”, y yo le contesté: “Me trató como un padre, pero no como una madre”. Francamente no me acuerdo de eso.
Me parece que todo esto fue bien premeditado por el Papa. Y que las cámaras de televisión estaban sobre aviso. El hecho es que esta imagen fue difundida por el mundo entero, y lo sigue siendo todavía: ahorita mismo, 19 años después me informan que la han vuelto a sacar con motivo de unos recientes viajes del Papa.
En aquella ocasión el norteamericano Blase Bonpane escribió una carta abierta al Papa diciéndole que era un escándalo lo que había hecho conmigo, y que me debía pedir perdón públicamente. Y le reclamó que al mismo tiempo que a mí se me hubiera hecho ese rechazo en Nicaragua, en El Salvador se hubiera abrazado con el asesino de Monseñor Romero.
En realidad era injusta la reprimenda del Papa, porque yo tenía regularizada mi situación con la Iglesia. Los sacerdotes con cargos en el gobierno los teníamos con autorización de los obispos, y ellos habían hecho pública esa autorización. (Hasta después fue que el Vaticano nos prohibió tener esos cargos).
Y la verdad es que lo que más le disgustaba al Papa de la revolución de Nicaragua es que fuera una revolución que no perseguía a la Iglesia. El hubiera querido un régimen como el Polonia, que era anticatólico en un país mayoritariamente católico, y por lo tanto impopular.
Lo que menos quería era una revolución apoyada masivamente por los cristianos como la nuestra, en un país cristiano, y por lo tanto una revolución muy popular. ¡Y lo peor de todo para él que fuera una revolución con sacerdotes!.
No era así la posición del cardenal Casaroli, el Secretario de Estado. Yo había sido recibido por él en el Vaticano, tal vez como un año antes. Su ornamentado despacho estaba exactamente debajo del despacho del Papa, en un piso más abajo.
Comenzó diciéndome que yo sabía la posición del Vaticano con respecto a los sacerdotes en los puestos de Gobierno; pero que él creía que Nicaragua podía ser una excepción, porque era una cosa nueva; el solía decir en el Vaticano: “En Nicaragua todo es nuevo”. Me preguntó por Solentiname, y cuando le dije que deseaba renunciar para volver allí, vi la preocupación en su rostro.
Me dijo que una decisión de esa clase no debía hacerse con ligereza; debía ser pensada bien y consultada. Vi que le impresionó, y como que era algo en lo que no había reparado mucho, cuando le dije que los cargos de los sacerdotes en la revolución no eran meramente honoríficos, sino de los más fundamentales en una revolución.
El de canciller era el ministerio más importante en un gobierno, como era el suyo de Secretario de Estado. A Fernando le habían encomendado la formación de la juventud, que era el futuro de la revolución. El de Cultura era el ministerio ideológico de la revolución: encargado de las publicaciones, literatura, cine, teatro, artes plásticas, música, bibliotecas, casas de cultura.
Y me volvió a decir que mi ida a Solentiname debía ser bien meditada. También a él lo que más le gustaba era dar clases de filosofía, pero debía renunciar a eso por el trabajo que le había tocado hacer en el Vaticano. Me dijo que el marxismo lo conocía bien, porque había sido nuncio en los países socialistas por 8 años, y que él no tendría objeción a un marxismo que exigiera tener que ser ateo, y le dije que ése era el marxismo de la revolución de Nicaragua.
La noche antes de la gran misa del Papa en Managua, en la misma plaza, y mientras se hacían en ella los últimos arreglos de la misa, gobierno y pueblo celebraron juntos los funerales de 17 muchachos de colegio que había sido matados por la contra. Fue éste el primer ataque fuerte de la contra en Nicaragua; todavía no se había conformado el ejército y la defensa la hacían los jóvenes, que no tenían mucha experiencia militar ni buenas armas (cuando los atacaron ni siquiera habían colocado postas).
La sangre estaba fresca en ese lugar, y se esperaba allí del Papa al menos una palabra a favor de la paz.
En los otros países de Centroamérica que visitó el Papa la concurrencia fue de 75000 a 100000 personas !pero en Managua fueron 700000! Habían viajado días para ver y escuchar al Papa. Vinieron de cada rincón del país en camiones repletos. Toda Managua estaba llena de esos camiones transportando gente.
Las masas estaban desde muy temprano en la mañana aguantando el sol abrasador de todo el día. Se había decretado día feriado para la venida del Papa y se dispuso transporte gratis en todo el país, hasta desde los sitios más remotos.
En todas partes se hicieron comisiones con la autoridad civil, la autoridad militar y el cura del lugar, para facilitar el viaje a todo el que quisiera ir a Managua, y para dar el transporte más cómodo a las personas de más edad o con algún impedimento; lo que costó más de $50000 a la empobrecida Nicaragua. El gobierno hizo todo lo posible para que la plaza de Managua, en la misa del Papa, se llenara de gente; porque llenarse de gente sería llenarse de revolucionarios.
Así fue que en la plaza hubo 700000 personas. Nicaragua tenía entonces 3 millones de habitantes, y eso quería decir que una cuarta parte de la población estaba allí presente. También la derecha acarreó por su parte lo más que pudo de gente, y éstos fueron unas 50000 personas lideradas por el padre Carballo, que entraron a la plaza desde la noche antes y ocuparon los lugares de adelante.
Nos extraño que el Papa en su discurso en el aeropuerto hablara de aquellos impedidos de llegar a su encuentro como hubieran querido. Lo que repitió varias veces durante la misa. Y ponía un énfasis perverso en cada sílaba, para que se entendiera bien que eran muchos a los que no se les había permitido llegar. ¿Acaso podían haber llegado más de las 700000 personas? Y como los discursos los traía escritos, y habían sido hechos en Roma, ¿ cómo es que ya sabían desde antes que eran muchos a los que se les impidió llegar?
El sudor nos empapaba a todos al comenzar la tarde de aquel 4 de marzo de 1983, pues marzo es uno de los dos meses más calientes de Nicaragua, y la temperatura puede haber sido de más de 40 grados: pero nadie sospechaba que los ánimos se iban a caldear mucho más que esos 40 grados durante la misa del Papa.
Sorpresivamente la misa comenzó con una alocución del arzobispo Obando. Tanto que se esforzó la revolución en colmar esa plaza de gente, y fue para que a esa gente le hablara ahora el archienemigo de la Revolución.
En todas las negociaciones previas, en las que hasta lo más nimio se discutió, no se había contemplado que monseñor Obando hablara. Y Obando dio la bienvenida al Papa comparando su llegada a Nicaragua a la visita que una vez Juan XXIII había hecho a una cárcel a Roma. Me chocó esa comparación de Nicaragua con una cárcel, pero más me chocó el aplauso de toda la plaza. ¿Era que todo el pueblo se había volteado contra nosotros?
Las lecturas de la misa no fueron inocentes. Se veía que habían sido escogidas ex profesamente contra los sandinistas. Del Antiguo Testamento fue leído lo de la Torre de Babel: los hombres que se quisieron igualar a Dios. Del Nuevo, lo del Buen Pastor: solamente Cristo lo es; los otros son ladrones y salteadores.
El tema de la homilía papal fue el de la unidad de la Iglesia, lo que quería decir un ataque a la llamada “Iglesia Popular”, o también “ Iglesia paralela”: los cristianos revolucionarios a los que se nos acusaba de querer destruir esa unidad.
Fernando y yo estábamos sentados juntos en la tribuna del gobierno, y poco antes de que empezara la misa lo llamó Daniel Ortega. Era para que les dijera a un grupito de teólogos que estaban listos a asesorar en caso de una emergencia, que no había nada que temer, que habían leído la homilía del Papa y que no sería conflictiva.
Pero resulta que no parecía conflictiva para quien la leyera rápidamente, pero sí lo era pronunciada por el Papa. La agresividad no estaba en las palabras sino en el tono acusatorio en que eran dichas y aun gritadas a veces. Una cosa era pasar los ojos por un texto al parecer inocuo, y otra oírlo vociferado por el Papa.
Era evidente que el Papa odiaba la revolución sandinista. Y había llegado a Nicaragua a pelear. Lo desconcertante era que en cada final de frase la plaza estallaba en aplausos y vivas al Papa. Hubo un momento en que pensé que la revolución se venía abajo.
Me dije que de seguir eso así, a todos los de esa tribuna del gobierno nos iba a tocar hacer maletas esa tarde. Pero entonces es que cesaron los grandes aplausos; los que aplaudían ya eran sólo los 50000 que había acarreado el padre Carballo, y el resto de la plaza comenzó a protestarle al Papa.
Después me enteré que la orientación de la revolución en todo el país había sido de no decir ninguna consigna política, tan sólo gritar vivas al Papa y aplaudir lo que dijera. Se pensaba que lo que diría sería de carácter personal; eso había asegurado repetidas veces el Vaticano.
Si uno ve los vídeos de la misa puede comprobar que hubo un cambio progresivo en la gran mayoría de la plaza, dejando de aplaudir primero, y protestando más y más después, conforme se van dando cuenta que el Papa al hablar de la Iglesia esta hablando contra la revolución y contra los cristianos y los sacerdotes de la revolución.
Y que por lo tanto no fue como muchos dijeron después, un ataque al Papa hecho premeditadamente por la revolución; sino que el Papa atacó primero a la revolución, el pueblo se mantuvo confuso y dudoso como veinte minutos, y después reaccionó contra el Papa.
Repetidas veces el Papa había dicho que Nicaragua era su “segunda Polonia”. Y ése fue un gran error, porque Nicaragua no era Polonia. El creía que había un régimen impopular, rechazado por la gran mayoría cristiana, y que su presencia beligerante provocaría una sublevación del pueblo contra los comandantes de la Dirección Nacional y la Junta de Gobierno que estarían presentes en la plaza.
Que bastaba que él hablara contra la revolución sandinista, y tendría el respaldo masivo de esa plaza. Y el Papa llegó a Nicaragua a desestabilizar la revolución. Si el Papa no hubiera estado equivocado, la noticia mundial de ese día habría sido que el pueblo de Nicaragua rechazaba la revolución.
Y ciertamente ese hubiese sido el derrumbe de la revolución sandinista, como yo lo llegué a temer esa tarde. Pero como el pueblo defendió su revolución y rechazó al Papa, la noticia mundial fue “el agravio que se hizo al Papa en Nicaragua”.
El pueblo le faltó el respeto al Papa, es verdad, pero es que antes el Papa le había faltado el respeto al pueblo.
Primero las madres de los 17 muchachos muertos comenzaron a pedirle al Papa una oración por sus hijos, y él no les hizo caso. Y después se acercaron al altar, y empezaron a pedirlo a gritos. Otros pedían una oración por la paz, y después eran muchos gritando “ ¡Queremos la paz!”, lo que hizo que el Papa le respondiera a la multitud gritando: “La primera que quiere la paz es la Iglesia”; y más tarde, porque las protestas del pueblo iban creciendo, cogió el micrófono y gritó a todo pulmón: “¡Silencio¡”. A partir de entonces el irrespeto fue total.
El Papa quería decir las palabras de consagración, las del momento más solemne de la misa, y no podía por las consignas que la multitud gritaba: “!Queremos la paz!”, y “¡No pasarán!”.
Había también vivas al Frente Sandinista, mientras los miles de derecha que estaban en la parte delantera de la plaza lanzaban vivas al Papa. En uno de los vídeos se oye a una mujer que grita: ¡No es un Papa de los pobres.
Miren cómo se viste!”. Dos o tres veces más el Papa tuvo que volver a gritar silencio. Por primera vez en la historia moderna un papa era humillado por la multitud. En los videos se le ve desconcertado por lo que está pasando, y varias veces da muestras de vacilación ya que esta a punto de deja el altar. Al final de la misa, la bendición papal apenas la pudo hacer, después de iniciarla tres veces, ante una multitud que estaba cantando el himno del Frente Sandinista.
El Papa se fue directamente de la misa al aeropuerto, en un auto en el que lo acompañaba sólo el arzobispo Obando. Y en el trayecto ninguno de los dos se dijeron ninguna palabra. Al que fue el chofer de ese vehículo, que era un oficial del Ministerio del Interior, se lo oí contar; que el Papa iba taciturno, y no habló no comentó nada de lo que había pasado.
Ya en el aeropuerto el Papa quiso subir al avión sin ningún protocolo de despedida, pero lo detuvieron, y fue impedido de irse de esa manera.
El embajador de Nicaragua en el Vaticano, mi amigo Ricardo Peters, me contó que al acabar la misa se le acercó sombrío el cardenal Casaroli para preguntarle su opinión, y él le dijo: “El Papa vino a hacer un acto político a Nicaragua, y Su Eminencia vio el resultado”. Casaroli pareció estar de acuerdo, porque dijo que verían cómo enmendaban eso en Roma. Pero era algo que no tuvo enmienda.
El cardenal Casaroli había sido partidario de las buenas relaciones con Nicaragua, y a lo mejor le alegró lo que había pasado, por eso le venía a dar la razón a él y demostraba que la política del Papa estaba equivocada.
Pero lo que sucedió es que él fue destituido de su cargo de Secretario de Estado (el número 2 del Vaticano y a quien se consideraba un posible Papa) y enviado a una oscura parroquia de Italia; donde no sé si tendría la oportunidad de dar las clases de filosofía que amaba. Mientras Obando fue nombrado cardenal, y al regresar de Roma, antes de ser recibido en Nicaragua, se presentó ante los exiliados nicaragüenses en Miami, que lo recibieron jubilosos.
Lo que dijo el Vaticano, lo que dijo la prensa capitalista de todo el mundo entero, lo que dijeron muchos obispos, fue que el régimen marxista de Nicaragua había cometido un ultraje contra el Sumo Pontífice, se habló de sacrilegio y de profanación de la misa papal. Y en otras misas de Centroamérica que él visitó después se celebraron misas de desagravio. Fue un descrédito mundial para la revolución ciertamente.
¿Pero qué hubiera pasado si el pueblo hubiera seguido aplaudiendo? Me parece que fue una prueba de fuego que la revolución, y que salió triunfante. Porque era un pueblo mayoritariamente católico el que estaba allí presente, y ni todo el prestigio y poder espiritual del Papa de Roma pudo hacer que se volteara contra sus dirigentes, sino que se volteó contra el Papa.
En Estados Unidos el periódico católico National Catholic Reporter, escribió que en Managua el Papa se había negado a hablar de la paz como lo hizo en las otras naciones centroamericanas, y la multitud se le enfrentó como lo había hecho San Pablo con el primer Papa.
También hubo otros que señalaron que en las diferentes misas campales de Centroamérica el mensaje del Papa fue la paz, menos en Nicaragua, donde era más necesario porque estaba enfrentando una guerra. No habló de paz y no rezó por los caídos. Igualmente se señaló que en los países latinoamericanos donde había guerrillas el Papa siempre se dirigía a los guerrilleros exhortándolos a que depusieran las armas.
Solamente no lo hizo en Nicaragua, que sufría una guerrilla financiada por Reagan, y era el único sitio donde su exhortación podría haber influido, porque cometían muchas atrocidades y crímenes invocando su nombre.
Unos meses después circuló por el mundo un documento secreto que parece que fue el que asesoró a Juan Pablo II sobre la situación política y eclesiástica para la visita que haría a Nicaragua. Teólogos españoles dijeron que la actitud del Papa parecía haberse atenido literalmente a las propuestas de este documento, y que aquí se encontraba la clave de la actuación del Papa en este país.
La revista francesa Informaciones Católicas Internacionales comentó: “Parece más bien un informe hecho por el Consejo de Seguridad de Estados Unidos que un documento pastoral. Todo ahí se realiza en términos políticos y de relaciones de fuerza; no hay ningún vestigio de una preocupación pastoral o evangélica”.
Se descubrió también que el autor era el nicaragüense Humberto Belli, un fanático de derecha, que después del triunfo de la revolución dirigió la campaña ideológica del diario La Prensa en materia religiosa, colaboró estrechamente con monseñor Obando, y más tarde en Estados Unidos organizó una campaña de difamación de la revolución sandinista y de los sectores de la Iglesia que la apoyaban.
Las tesis de Belli extraordinariamente sintetizadas por un equipo especializado norteamericano fueron dadas al Papa, con una estructura gramatical y sintáctica tomada del inglés, y con ella fueron elaborados los discursos que el Papa llevo a Nicaragua.
También hay algo que el Vaticano ha mantenido en secreto, y son muy pocos los que lo han sabido, y es que con la venida del Papa llegaron a Nicaragua como 20 chalecos antibalas; y le insistieron al Papa que usara uno durante su misa campal, aunque él no lo quiso usar. Y para mi este un dato revelador: indica que sabían que el Papa estaría incendiario en Nicaragua, que podría incluso hasta tumbar el Gobierno, y que por tanto podría ser víctima de un atentado.
El superior general de una orden religiosa muy vinculado al Vaticano reveló una vez en confidencia que el Papa Juan Pablo II era muy vengativo, y jamás olvidaba lo que se le había hecho en Nicaragua.
Esto es confirmado cuando años después Juan Pablo II regresó a Nicaragua a vengarse de los sandinistas, y no perdió oportunidad de humillar a los dirigentes que lo habían humillado, y que habían perdido el poder político tras una derrota electoral.
Ello hizo que el National Catholic Reporter también escribiera esta vez que el Papa que había visitado una cárcel de Roma para perdonar al que había atentado contra su vida, no había sido capaz de perdonar a los sandinistas.
Esta segunda vez que el Papa dijo que en su misa campal que ahora si podían llegar a expresar su fe ante él todos lo que habían querido, sin que nadie se los impidiera: aunque el público que había en esa misa era una tercera parte del que la primera vez. Se refirió a la Nicaragua de la vez anterior llamándole “la noche oscura”, aunque aquella misa había sido a media tarde en pleno sol.
Y es verdad que para muchos católicos cuando al final de la tarde se alejaban de la tarde se alejaban de la plaza cubierta de papeles, lo que cayeron fueron muchas tinieblas; y vaciló la fe de muchos, y hubo otros que talvez perdieron la fe.
Y talvez quien mejor interpretó a la mayoría de los que colmaron a la plaza fue un vendedor de maní que dijo: “El Papa no nos dijo nada, nos ha dejado un vaciíto.
 Ernesto Cardenal
Sacerdote, escritor y poeta nicaraguense

George W. Bush o la edad de la mentira


"El Estado es la forma superior de la moralidad" Aristóteles
Por: José Saramago
img385/8397/tnhgt7.jpg
La carrera política y empresarial de George Walker Bush, hijo del director de la CIA y, más tarde, 41º presidente de los Estados Unidos, George Herbert Walker Bush, se encuentra narrada y documentada en no pocas obras que han investigado los sótanos de la política norteamericana, y constituye un ejemplo perfecto y acabado de arribismo sin escrúpulos.
Este artículo, tanto por la brevedad como por la falta de pretensión, debe ser entendido sólo como una mirada estupefacta sobre uno de los más deprimentes espectáculos representados en el escenario donde implacablemente se juega, como si de simples marionetas se tratara, con el destino de millones y millones de seres humanos.
Los avatares y los caminos que acabaron sentando a George Walker Bush en el trono imperial y colonial de la Casa Blanca son en general conocidos, pero creo que puede ser de alguna utilidad en estos días que corren, como un resumido vademécum, la relación de las principales etapas que marcaron la vida y milagros del actual (y fraudulento) presidente de Estados Unidos de América del Norte, George Walker Bush, a quien los amigos, en el tiempo de la juventud (y quién sabe si todavía hoy), llamaban cariñosamente W. Y ya que, según las mejores biografías autorizadas, George Walker, igual que Saulo al caer del caballo en el camino de Damasco, recibió de las alturas la iluminación de la gracia que, en su caso, le hizo dejar el alcohol y arrepentirse de la vida disoluta en que se le estaba perdiendo el alma, me permitiré, tomando como piadoso ejemplo las estaciones del vía crucis cristiano, enumerar algunos pasos de la peculiarísima vía triunfalis que, por ser el hijo mayor de su señor padre, le habría de conducir hasta el ombligo del mundo, más conocido como Despacho Oval.
Helas aquí: la primera estación muestra hasta qué extremo influyó el peso político y empresarial paterno para que George W. fuese admitido y obtuviera fáciles diplomaturas en las universidades de Andover y de Yale; en la segunda estación se explican las maniobras y los artificios de que George W. se sirvió para que lo situaran en el primer lugar de una lista de espera de miles de candidatos a inscribirse en la Guardia Nacional de Tejas y de esa manera tener una excelente razón para no ir a la guerra de Vietnam; en la tercera estación se destapará el engranaje financiero empleado para reflotar las compañías petroleras de George W. cuando estaban al borde de la quiebra; en la cuarta estación se aclara el laberíntico proceso de venta de las acciones de la Harken Energy Corporation; en la quinta estación se describe la operación de adquisición del equipo de béisbol Texas Rangers y cómo la posterior venta de la parte de George W. (pese a ser minoritaria) hizo de él un multimillonario; finalmente, en la sexta y última estación se analizan en pormenor las campañas que, en dos ocasiones, elección y reelección, colocaron al hijo amadísimo de George Herbert Walker Bush al frente del Gobierno del Estado de Tejas, último escalón que le faltaba a W. para que, un día, ojos desafiando ojos, dispuesto para desenfundar el Colt de la pistolera, como en OK Corral, pudiese pronunciar ante la cara de la asombrada estatua de Abraham Lincoln estas palabras que, en su boca, suenan como un insulto: "Yo también soy presidente de los Estados Unidos".
Presidente de los Estados Unidos, sí, pero sólo gracias al fraude, a la mentira, a la manipulación. Peor aún que todo esto, y hablando alto y claro: George Walker Bush llegó a la presidencia de su país por obra de un golpe de Estado perfectamente caracterizado, al que sólo le faltó el habitual retoque militar, aunque no, por cierto, la aquiescente benevolencia del Pentágono. La acción conjunta (y concertada) de cinco jueces de derecha del Tribunal Supremo de los Estados Unidos; del gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano del candidato republicano, y de la mayoría abrumadora de los medios de comunicación social norteamericanos, con especial relevancia de los informativos de televisión que, controlados por grandes corporaciones industriales y financieras, difunden la opinión directa del Estado-empresa, tuvo como consecuencia una de las más ignominiosas y descaradas usurpaciones de poder que los tiempos modernos tuvieron la desgracia de testificar. El mundo presenció una exhibición de prestidigitación política que ensombrecerá para siempre las artes manipuladoras de otro presidente norteamericano, Richard Milhous Nixon, aquel que entró en la Historia de los Estados Unidos con el expresivo apodo de Dick Trick, que significa algo así como embustero, farsante, impostor, tramposo (dejo al lector que elija el término que considere más adecuado). Me pregunto cómo y por qué Estados Unidos, un país en todo tan grande, ha tenido, tantas veces, tan pequeños presidentes...
George W. es seguramente el más pequeño de todos. Con su mediocre inteligencia, su ignorancia abisal, su expresión verbal confusa y permanentemente atraída por la irresistible tentación del disparate, este hombre se presenta ante la humanidad con la pose grotesca de un cowboy que ha heredado el mundo y lo confunde con una manada de ganado. No sabemos lo que realmente piensa, no sabemos siquiera si piensa (en el sentido noble de la palabra), no sabemos si en realidad no será un robot mal diseñado que constantemente confunde y cambia los mensajes que le pusieron dentro. Pero, honra le sea hecha al menos una vez en la vida, hay en George Walker Bush, presidente de Estados Unidos, un programa que funciona a la perfección: el de la mentira. Él sabe que miente, sabe que nosotros sabemos que está mintiendo, pero, por pertenecer a la tipología de comportamiento del mentiroso compulsivo, seguirá mintiendo aunque tenga delante de los ojos la más desnuda de las verdades, repetirá la mentira incluso después de que la verdad le haya estallado ante su rostro. Mintió para hacer la guerra contra Irak como ya había mentido sobre su pasado turbulento y equívoco, es decir, con la misma desfachatez. La mentira, en George W., viene de muy lejos, la trae en la masa de la sangre. Como mentiroso emérito, él es el corifeo de todos los mentirosos que lo han rodeado, aplaudido y servido como lacayos durante los últimos años. Ahora son menos los yes men, pero todavía sueltan sus gorgoritos embaucadores. No había armas de destrucción masiva en Irak, las que existieron fueron destruidas tras la guerra del Golfo, en 1991. Pero Anthony Tony Blair y José María Aznar, los tenores preferidos de George W., continúan, en su santo nombre, girando al gastado y rayado disco de la amenaza que Saddam Hussein representaba para la humanidad...
George Walker Bush expulsó la verdad del mundo para, en su lugar, inaugurar y hacer florecer la edad de la mentira. La sociedad humana actual está impregnada de mentira como de la peor de las contaminaciones morales, y él es uno de los mayores responsables de este estado de cosas. La mentira circula impunemente por todas partes, se ha erigido en una especie de otra verdad. Cuando hace algunos años un primer ministro portugués, cuyo nombre por caridad omito aquí, afirmó que "la política es el arte de no decir la verdad", no podía imaginar que George W. Bush, tiempo después, transformaría la chocante afirmación en una travesura ingenua de político periférico sin conciencia real del valor y del significado de las palabras. Para George W. la mentira es, simplemente, una de las armas del negocio, y, tal vez la mejor de todas, la mentira como arma, la mentira como vanguardia de los tanques y de los cañones, la mentira sobre las ruinas, sobre los muertos, sobre las pobres y siempre frustradas esperanzas de la humanidad. No es cierto que el mundo sea hoy más seguro que hace tres años, pero no dudemos de que sería mucho más limpio y tranquilo sin la política imperial y colonial del presidente de Estados Unidos de América, George Walker Bush, y de cuantos, conscientes del fraude que cometían, le abrieron el camino hacia la Casa Blanca. Después de dispararle un tiro a Abraham Lincoln.

miércoles, marzo 14, 2007

Deuda del Sur, deuda estadounidense. ¿Cuál es la realidad?


Todos los artículos
La Haine, contrainformacion, accion directa y espacios de poder alternativos

Deuda del Sur, deuda estadounidense. ¿Cuál es la realidad?

By La Haine

La deuda externa pública de los países en vías de desarrollo (165 Estados, 86% de la población mundial) alcanza cifras astronómicas: 1 600 millardos de dólares. A pesar de ello, tenemos que empezar por relativizar esa cifra porque la deuda pública de Estados Unidos (país que representa únicamente el 4,5% de la población mundial) se eleva a 8 000 millardos de dólares. ¿Qué realidades se esconden tras esas cifras?

Primero, en el Sur, la deuda provoca una hemorragia de capitales que esos países necesitan imperiosamente. De 1980 hasta la fecha, la deuda externa de los países en desarrollo se multiplicó por cinco mientras que esas mismas naciones desembolsaban en pago el equivalente de a veces el valor de su deuda de 1980. Los países del Norte dedican este año a la ayuda pública para el desarrollo (cuyo contenido es por otro lado muy polémico) la quinta parte de lo que los países del Sur desembolsan como pago de la deuda.

Contrariamente a lo que afirma el discurso oficial, las transferencias de dinero se hacen globalmente de los pueblos del Sur hacia los ricos acreedores. Entre 1999 y 2004, el Sur pagó como cifra media 81 000 millones de dólares anuales más que lo que recibió a título de nuevos préstamos. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, estimó en el año 2000 -durante la cumbre del G7 en Okinawa- que las naciones del África subsahariana dedicaban como proporción media el 38% de su presupuesto al pago de la deuda.

Esa fuga de capitales tiene graves repercusiones para los pueblos del Sur. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que «los países en desarrollo carecen de unos 80 000 millones de dólares al año para garantizar todos los servicios básicos» o sea el acceso universal al agua potable, a una alimentación decente, a la educación primaria, a los cuidados básicos así como a la atención ginecológica para las mujeres. La deuda aumenta y se desarrolla la miseria. ¿Cómo se llegó a esta situación?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos invirtió masivamente en la economía europea, mediante el Plan Marshall, para ayudarla a recuperarse. Para evitar un alza de la inflación en Estados Unidos, el gobierno estadounidense estimuló sus empresas a invertir en el extranjero. Durante los años 1960, los bancos europeos rebosan de dólares a los que buscan inversiones rentables. Prestan esos dólares con tasas incitantes a los países del Sur, en particular a las naciones asiáticas y africanas que acababan de obtener la independencia y a los países latinoamericanos en fase de industrialización rápida, sobre todo teniendo en cuenta que los dirigentes locales se benefician con ello.

Esos países se endeudan -precisión importantísima- en dólares (o en divisas fuertes), no en sus propias monedas nacionales. A partir del alza del petróleo registrada en 1973 y de la recesión que provocó, los países del Norte deciden hacer préstamos a las naciones del Sur a condición que utilicen el dinero en la compra de mercancías del país que hace el préstamo. Por otro lado, a partir de finales de los años 1960, el Banco Mundial se esfuerza por contrarrestar la influencia soviética y las veleidades independentistas. Para ello hace préstamos masivos a los aliados estratégicos de Estados Unidos (a menudo dictaduras como las de Zaire, Indonesia, Chile, Brasil, Argentina...) para fortalecer la zona de influencia occidental. Por consiguiente, con la complicidad de las clases dirigentes del Sur, la deuda se multiplica por 11 entre 1968 y 1980. Es el preludio de un trágico viraje: «la crisis de la deuda».

En 1979, Estados Unidos decide elevar fuertemente sus tasas de interés para atraer capitales y reactivar su economía. La decisión provoca una importante crisis ya que hasta entonces los préstamos habían sido concedidos con tasas variables y evaluados según las tasas anglosajonas: de entre 4 y 5% en los años 1960 pasan al 16-18%. De la noche a la mañana los países del Sur se ven comprometidos a pagar cuatro veces más intereses. Al mismo tiempo, endeudados en dólares, se ven obligados a adoptar una economía masivamente exportadora para obtener divisas fuertes. Resultado: las naciones del Sur empiezan a hacerse la competencia entre sí, la oferta aumenta considerablemente pero la demanda del Norte se estanca y los precios caen. A principios de los años 1980, las reglas del juego son modificadas de forma deliberada y se cierra la trampa.

Aparece entonces un bombero que trabaja para los pirómanos: el Fondo Monetario Internacional (FMI). Como ya nadie quiere prestar dinero a las naciones del Sur que no pueden seguir pagando, el FMI se encarga de «ayudarlas» (en realidad, de prestarles para que puedan... pagar a los acreedores) pero, como contrapartida, los préstamos que les concede el FMI tienen como condición que los deudores acepten una política trazada en Washington y de inspiración ampliamente neoliberal: eliminación de los subsidios a los productos de primera necesidad, privatizaciones masivas, liberalización de la economía, sistema fiscal que acentúa las desigualdades, reducción drástica del presupuesto destinado a objetivos sociales -educación, salud, vivienda.

Se trata de los famosos programas de ajuste estructural. Las naciones del Sur pierden así su soberanía política y económica y se ven sometidas a una nueva forma de esclavitud. La poción resulta amarga para los pueblos del Sur, que se hunden en la miseria: actualmente 2 800 millones de personas a través del mundo tienen que sobrevivir con menos de dos dólares diarios, 852 millones de personas están subalimentadas y en ciertas regiones la esperanza de vida está en caída libre (en 20 países africanos se redujo a menos de 45 años [1]).

Segundo, en el caso de Estados Unidos las reglas tan firmemente estipuladas para las naciones del Sur no se respetan en lo absoluto. El déficit presupuestario es colosal, se aplican políticas proteccionistas, las actividades estratégicas (agricultura, aeronáutica, acero, etc.) son fuertemente subvencionadas, pero las instituciones financieras internacionales (IFI) no alzan la voz, aunque tendrían todas las razones del mundo para hacerlo. Gracias a su poderío económico, Estados Unidos domina el juego: ha logrado asegurarse una posición muy ventajosa en el seno de las IFI (más del 15% del voto en el FMI y el Banco Mundial, lo cual implica de hecho un derecho al veto).

Estados Unidos no se siente por consiguiente obligado a respetar las reglas que impone a los demás... Por otro lado, la deuda de Estados Unidos, contrariamente a la de las naciones en desarrollo, es esencialmente interna. Para rematar, el dólar, moneda de referencia, es la moneda de Estados Unidos, lo cual acrecienta considerablemente su margen de maniobra en la medida en que una modificación de las tasas o de los impuestos le da la posibilidad de recoger divisas. Finalmente, la confianza que inspira la economía estadounidense incita a numerosos actores financieros (principalmente privados aunque también a otros países como China y Japón) a comprar bonos del Tesoro estadounidense. Pero, ¿hasta cuándo?

Hay, sin embargo, cierto número de similitudes entre las deudas de los países del Sur y del Norte. En efecto, en ambos casos la deuda permite un traspaso importante de riquezas de la población pobre hacia las clases dominantes. Cuidadosas decisiones se toman con ese fin: aumento de impuestos injustos como el IVA (impuestos que, proporcionalmente, afectan mucho más a los pobres), disminución de los impuestos proporcional al aumento de los ingresos, ventajas fiscales para los propietarios de capitales. Austeridad y rigor en el Norte, ajustes estructurales en el Sur... El Tratado Constitucional Europeo, rechazado en Francia en mayo de 2005, constituía un intento más en ese sentido. Ese factor establece perfectamente un aspecto fundamental: la división principal no es la que existe entre el Norte y el Sur sino la que separa a quienes se benefician con la deuda de los que sufren, sean del Norte o del Sur.

Las actuales iniciativas mediáticas de instituciones internacionales no resuelven nada en cuanto al problema de la deuda ya que no buscan más que raspar lo que se ve sin cambiar el mecanismo en sí. Por el contrario, es urgente un cambio de rumbo. El Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) reclama la anulación total e incondicional de la deuda exterior pública del Tercer Mundo y el abandono de las políticas de ajuste estructural impuestas a las naciones del Sur. Esa anulación es fácilmente realizable ya que la deuda de los países del Tercer Mundo representa menos del 3% del monto actual de las deudas mundiales. Sólo falta la voluntad política.

La anulación tendrá que encontrar su prolongación en la elaboración de alternativas que se adapten a cada región: creación de fondos nacionales de desarrollo controlados de forma democrática por el pueblo de cada país y alimentados mediante diferentes medidas (expropiación de bienes adquiridos de forma fraudulenta por las élites de los países en desarrollo y devolución de dichos bienes a los pueblos, impuesto del tipo Tobin sobre las transacciones financieras, impuesto mundial especial sobre las grandes fortunas...). Paralelamente, una nueva construcción financiera internacional es indispensable.

Nota:
[1] nationmaster.com : http://www.nationmaster.com/red/gra....

www.cadtm.org



Imperialismo y corrupcion

El imperio financiero se sostiene sobre la corrupcion de los gobernantes impuestos en las naciones del planeta socavando la libertad de los estados nacionales. La inexistencia del Estado en las naciones ocasiona la anarquia productiva y social, por otro lado al ideologia de consumo impuesta a traves de los falsimedia ocasiona una corrupcion generalizada en la poblacion. Cada uno de los individuos que conforman a las sociedades se sienten solos como causa de esta corrupcion. Los unicos que se organizan son las clases emponderadas con la finalidad de obtener beneficios del trabajo y de las riquezas naturales de las naciones. La apatia y la falta de fe y la esperanza tambien son causas de esta corrupcion ideologica.
Recobrar el trabajo productivo social no es acercarnos al socialismo sino cobrar una mayor inteligencia como seres humanos y recobrar el espiritu de unidad y felicidad que es parte inherente al ser humano y su misma humanidad.
El capital financiero no es generador de riqueza igualitaria porque los dueños de este capital no adquieren ningun compromiso social y por otro porque este capital se sostiene sobre la especulacion. El avance tecnologico permite manejar la mentalidad de las personas en la creencia de una riqueza invalorable por las cantidades manejadas de locura que encaminan el trabajo de los desposeidos de inteligencia y corruptos por no buscar una mayor cordura en los numeros manejados. Y es que sobre todo no sostienen la cordura sobre una premisa fundamental de la riqueza del ser humano que son sus valores personales como fuente primordial de la riqueza de la sociedad abastecida por hombres justos y trabajadores. Esta premisa es: El unico generador de riqueza es el trabajo y los recursos naturales que son factibles de transformarse en base al mismo trabajo.
Las sumas estratosfericas que se manejan en muchos aspectos siguen una linea ideologica que soportan las actitudes corruptas de los Estados nacionales y sus gobernantes que aceptan postrarse al imperio y entregar a sus naciones, a su patria y a su gente a cambio de dinero especulativo que no adquiere ningun valor hasta no cerrar el trato de compraventa a grandes plazos. En este caso los gobiernos corruptos estan entregando los recursos naturales y el trabajo de la poblacion de los Estados Nacionales a cambio de unos cuantos pesos, enriqueciendo año con año de tales plazos los bolsillos de caciques internacionales, parasitos de la sociedad mundial. Asi, las altas y bajas en la bolsa que manejan la economia mundial se deben a la resistencia de los pueblos a entregar su trabajo a los gerentes impuestos por los delincuentes internacionales sostenidos por la fuerza militar e ideologica de los aparatos estatales del gobierno mundial de las conciencias.
Sabemos que el dinero que circula a nivel mundial no adquiere ningun valor hasta que no es aceptado por las naciones, inoculandose este capital como un virus que carcome a las sociedades ya que empobrece las actividades productivas de toda la sociedad.
No es el rechazo al capitalismo lo que lleva a las naciones a pensar en un modelo diferente de economia, sino es el rechazo a la corrupcion economica que genera en toda la sociedad que sostiene a unos pocos a diferencia de las mayorias, ya que la especulacion de capitales obliga al cien por ciento a la corrupcion de sus gobernantes y por otro lado la amenaza permanente y ambicion desmedida de los fabricantes de este capital sin valor lleva a las sociedades nacionales a aceptar su propia destruccion y muerte.
En Mexico la imposicion de un pelele en la presidencia se dio por medio de un megafraude electoral, auspiciado por empresarios complices de corrupcion con este mismo individuo desde el rescate bancario del Fobaproa, siendo que este personaje que presumia de tener la manos limpias las tiene embarradas de estiercol desde que su complejo de inferioridad le hace buscar riqueza a fin de encontrar lo que nunca a tenido ni tendra, el aprecio de la gente. Y analizando a todos los paises de America Latina sufren del mismo mal de corrupcion debido a que muchos individuos no han superado el complejo de inferioridad con los gueros narigones del norte. Los llamados barbaros por los romanos y griegos.

sábado, marzo 10, 2007

La novedad es que ahora no tienen pudor


EEUU tortura.. desde hace décadas
por Noami Klein*
Los Estados Unidos recurren a la tortura desde hace décadas. La única novedad es que ahora la practican a la vista de todo el mundo. De ignorar los abusos, los que se oponen a la tortura corren el riesgo de verla regresar a la sombra, en lugar de presenciar su definitiva abolición.
The Guardian - "Misión cumplida" del segundo mandato de George Bush, quedando a la vez patente la necesidad de un lugar medianamente simbólico desde el que poder hacer tan importante declaración. Pero, ¿cuál es el verdadero telón de fondo de su infame declaración "No practicamos la tortura" ? Con su característico sentido de la audacia, el equipo de Bush se había instalado en los suburbios de la ciudad de Panamá.
Audaz era, sin duda. A hora y media en coche del lugar donde se encontraba Bush, el ejército americano ha dirigido, entre 1946 y 1984, la tristemente célebre Escuela de las Américas (SOA), una siniestra institución docente cuya divisa, si es que había una, podría perfectamente haber sido : "Practicamos la tortura". Es precisamente aquí, en Panamá, y más tarde, en la nueva ubicación de la escuela, en Fort Banning, Georgia, donde podemos encontrar la raíz de los actuales escándalos de la tortura.
Según los manuales de formación hoy desclasificados, los estudiantes de la SOE oficiales de la armada y policías de todo el hemisferio - se formaban en "técnicas coactivas de interrogatorio" muy similares a las que serían practicadas desde entonces en Guantánamo o en Abou Ghraïb : por la mañana, sacan al "sujeto" de la celda muy pronto para maximizar el choque, se le cubre al instante la cabeza para impedir que vea, se le obliga a desvestirse y se le priva de todas las percepciones sensoriales, a menos que, al contrario, no se las exacerbe; se "manipula" su sueño, su alimentación, se le humilla, se le somete a cambios extremos de temperatura, se le confina al aislamiento, se le obliga a mantener posturas agotadoras...y cosas peores. En 1996, la comisión de control de Inteligencia del presidente Clinton había admitido que los manuales de formación de los Estados Unidos toleraban "la ejecución de guerrillas, la extorsión, los malos tratos físicos, la coacción y las falsas encarcelaciones".
Algunos "diplomados" de la escuela de Panamá han cometido, después, los peores crímenes de guerra de los últimos cincuenta años en el continente: los asesinatos del arzobispo Oscar Romero y de seis religiosos jesuitas en El Salvador, el secuestro sistemático de bebés de los prisioneros argentinos "desaparecidos", la masacre de 900 civiles en El Mozote, en El Salvador, y una serie de golpes de Estado militares demasiado numerosos para enumerarlos aquí.
En cambio, ni un solo medio de comunicación tradicional ha mencionado la sórdida historia de este lugar, mientras cubrían el anuncio de Bush. Pero, ¿cómo podrían haberlo hecho? Para ello habría sido necesario algo que se echa de menos en este debate: admitir que el recurso a la tortura forma parte de la política exterior americana desde la guerra de Vietnam.
Se trata de una historia excesivamente documentada a través de la avalancha de obras, documentos desclasificados, manuales de formación de la CIA, informes de tribunales y comisiones de investigación de la verdad. Alfred McCoy, en su reciente obra "A Question of Torture", sintetiza todas estas pruebas y elabora un asombroso informe acerca de la forma en que monstruosos experimentos, financiados en los años 50 por la CIA, y realizados en pacientes siquiátricos y prisioneros, se han convertido en un prototipo de lo que denomina "tortura sin contacto físico", basándose en la privación sensorial y el dolor autoinfligido.
McCoy ha descubierto que esos métodos habían sido probados in situ por los agentes de la CIA en Vietnam, en el marco del programa Phoenix, e importados luego por América Latina y por Asia, en el marco aparentemente anodino de las formaciones destinadas a la policía.
No sólo los defensores de la tortura ignoran esta historia cuando deploran los malos tratos cometidos en "unas pocas manzanas podridas". Un sorprendente número de reconocidos detractores no cesa de afirmar que la primera vez que unos funcionarios americanos tuvieron la idea de torturar a unos presos fue el 11 de septiembre del 2001, fecha en la cual, según ellos, habrían aparecido los métodos utilizados en Guantánamo para luego madurar definitivamente en los recovecos de los sádicos cerebros de Dick Cheney y Donald Rumsfeld. Hasta entonces, nos dicen, América combatía a sus enemigos sin perder una pizca de su profunda humanidad.
El principal propagador de esta historia (que Garry Wills denominó "estado de no pecado original") no es otro qeu el senador John McCain. Al hacer constar en Newsweek la necesidad de desterrar la tortura, McCain cuenta que cuando era prisionero de guerra en Hanoi, tomó conciencia "de que nosotros éramos distintos a nuestros enemigos (...), de que, de haberse invertido los papeles, nosotros no nos habríamos deshonrado cometiendo o aceptando semejantes malos tratos".
Se trata de una distorsión histórica cuando menos sorprendente. En la época en que McCain cayó preso, la CIA había lanzado el programa Phoenix y, como describe McCoy, "sus agentes gestionaban 40 centros de interrogatorios en Vietnam del Sur, donde se asesinó a más de 20.000 sospechosos y se torturó a unas decenas de miles más".
¿Reduciría de algún modo los horrores de hoy admitir que no es la primera vez que el gobierno americano ha hecho uso de la tortura, que ha gestionado ya anteriormente prisiones secretas, que ha apoyado activamente a regímenes que intentaban suprimir a la izquierda tirando a estudiantes desde el avión? ¿Que, más cerca de nosotros, se ha sacado al mercado y se han vendido fotografías de linchamientos como trofeos y advertencias? Muchos parecen pensar así.
El 8 de noviembre, un miembro del Congreso, el demócrata Jim McDermott, hizo la sorprendente declaración ante la Cámara de los Representantes: "América no ha tenido nunca problemas con su integridad moral, hasta ahora". Otras culturas abordan su herencia de la tortura proclamando: "¡Nunca más!" ¿Por qué tantos americanos insisten en abordar la actual crisis de la tortura gritando "Nunca antes"? Supongo que viene de un sincero deseo de evocar la real gravedad de los crímenes de la actual administración. Y, la adopción por parte de ésta de la tortura, a la vista de todo el mundo, es, sin duda, un hecho sin precedentes.
Pero seamos muy claros a propósito de este hecho sin precedentes: no se trata de la tortura, sino de que se practique a la vista de todos. Las administraciones precedentes mantenían a escondidas sus "oscuras operaciones", los crímenes eran castigados, pero se cometían en la sombra, se desmentían oficialmente y se condenaban. La administración Bush ha roto ese contrato : al día siguiente del 11-S, se arrogó desvergonzadamente el derecho a torturar, un derecho que ha legitimizado mediante nuevas definiciones y nuevas leyes.
A pesar de todos los discursos sobre la tortura practicada en los demás países, la verdadera innovación ha sido su introducción en la nuestra, con prisioneros que han sufrido malos tratos por parte de ciudadanos americanos, en prisiones gestionadas por EEUU, o que incluso han sido transferidos a terceros países por aviones americanos. Lo que más indigna a la gente es este abandono de la etiqueta de la clandestinidad en la comunidad constituida por el ejército y los servicios de inteligencia: Bush ha privado a todo el mundo de toda forma plausible de negación. Este cambio reviste un enorme significado.
Cuando la tortura se practica en secreto pero es oficial y legalmente rechazada existe siempre la esperanza de que, en caso de que las atrocidades salgan a la luz, la justicia pueda no obstante prevalecer. Cuando la tortura es seudo-legal y sus responsables niegan que se trate de tortura, a quien se lastima es a quien Hannah Arendt ha definido como "la persona jurídica en el ser humano". Pronto, las víctimas no se preocupan ya de obtener justicia, convencidas de la inutilidad y del peligro que implica esa búsqueda. Es el amplio reflejo de lo que sucede en el interior de la cámara de tortura cuando se notifica a los prisioneros que pueden chillar tanto como quieran : nadie les oirá y nadie vendrá a rescatarlos.
La terrible ironía del carácter anti-histórico del debate sobre la tortura reside en el hecho de que, con el pretexto de querer erradicar los malos tratos futuros, se borran de los archivos los crímenes del pasado. Puesto que los EEUU no ha tenido nunca comisiones de investigación de la verdad, la memoria de su complicidad en los crímenes lejanos siempre ha sido frágil. Hoy, estos recuerdos se difuminan más todavía y los desaparecidos desaparecen nuevamente.
Esta oportuna amnesia hace daño no sólo a las víctimas sino a la causa de aquellos que intentan suprimir de una vez por todas la tortura del arsenal de la política americana. Ya hay signos de que la administración va a afrontar todo este alboroto volviendo a una forma plausible de negación. La enmienda McCain protege a todo "individuo bajo detención o control físico del gobierno de los EEUU". No dice una palabra de los entrenamientos en la tortura ni de la compra de información a la industria cada vez más floreciente de los lucrados interrogadores.
img141/604/torturari6.jpg
Y, en Irak, ya se ha endosado el sucio asunto a los escuadrones de la muerte iraquíes, entrenados por los EEUU y supervisados por comandantes como Jim Steele, el hombre que se preparó para este trabajo poniendo en pie unidades similares en el Salvador. El papel de los EEUU en el entrenamiento y el control del ministerio del interior iraquí ha sido olvidado, más aún cuando se ha descubierto muy recientemente a 173 presos en los calabozos de este mismo ministerio : algunos habían sido tan atrozmente torturados que su piel se despegaba completamente de sus carnes.
"Vean, es un Estado soberano. El gobierno iraquí existe", declaró Rumsfeld. Recordaba de forma sorprendente a William Colby, de la CIA, quien, ante una comisión del Congreso que le pidió cuentas acerca de las miles de personas asesinadas en el programa Phoenix - que él mismo, Colby, había contribuido a lanzar -, respondió que se trataba ahora de un "programa 100% vietnamita".
Como escribe McCoy, "si no entiendes la historia ni las profundidades de la complicidad institucional y pública, no puedes esperar de ninguna forma poder iniciar reformas que tengan un mínimo sentido." Los legisladores responderán a la presión eliminando una pieza minúscula del aparato de la tortura : cerrando una prisión, clausurando un programa, incluso reclamando la dimisión de una manzana realmente podrida como Rumsfeld. Pero McCoy nos previene: "conservarán la prerrogativa de la tortura".
Noami Klein
Activista Canadiense antiglobalización, Autora del libro No Logos